La música electrónica que no se baila…
25 de Noviembre, 2006 a las 7:40 am | En Artículos |Resulta incomprensible que, a día de hoy, la etiqueta de música electrónica continúe asociándose, de forma casi automática, al baile. Actualmente, los diversos dispositivos y procedimientos tecnológicos se aplican en la producción de cualquier propuesta musical, sea esta del género que sea. La música de baile es sólo uno más de los innumerables tipos de música que se benefician de las posibilidades que brindan el ordenador y las nuevas tecnologías. La electrónica es un medio de producción, no un estilo.

Las primeras composiciones musicales elaboradas electrónicamente a principios del siglo XX eran de naturaleza eminentemente experimental, siempre en busca de nuevas formas sonoras que fueran más allá de lo que permitían instrumentos y metodologías tradicionales. Y, en muchos casos, continúa siendo así. Completamente apartados de la pista de baile, un numerosísimo grupo de músicos utilizan estas nuevas herramientas para confeccionar una música inquieta e investigativa que se dirige a los oídos y no a los pies. La democratización del precio de los ordenadores y la profusión imparable de software musical han propiciado que el número de artistas, sellos y estilos asociados al medio electrónico se hayan multiplicado de forma espectacular durante los últimos años. Sin embargo, gran parte de estas nuevas propuestas permanecen en el anonimato más absoluto. Con unas cifras de ventas reducidísimas y una presencia prácticamente nula en los medios, esta música no consigue sobrepasar los límites de un minoritario círculo de aficionados.
Pero entre todos los problemas que deben afrontan estos músicos hay uno que, tal vez, sea el más grave. Se trata de la dificultad que entraña llevar este tipo de música más allá de los formatos reproductibles para situarla en el ámbito de la actuación en directo. Esta electrónica para no bailar encuentra en la puesta en escena un obstáculo ciertamente difícil de franquear por ser, en esencia, una música acusmática,es decir, una música que se escucha sin poder identificar su fuente. Perdido el componente visual, se desvanece la posibilidad de adaptarse al modelo de espectáculo escenográfico tradicional. No es extraño que el público califique de aburridos algunos de estos conciertos porque, muchas veces, lo único que pueden llevarse a la vista los espectadores es la imagen de un músico sentado frente a la pantalla de su ordenador. Proyecciones de todo tipo o incluso antiguas películas mudas son elementos habituales en este tipo de actuaciones que, a pesar de estos complementos, continúan acusando un problema en el difícil diseño de su escenificación.
Tampoco ayuda a su popularización que los conciertos de este tipo se releguen a unos poquísimos festivales y que apenas tengan lugar fuera de ellos. A diferencia de lo que sucede en otros países, nuestro circuito de clubs y salas apenas acoge actuaciones electrónicas de carácter no bailable. Los hábitos nocturnos del público y, sobre todo, el precio de la entrada, son los dos principales obstáculos con los que se enfrentan los pocos promotores que organizan conciertos electrónicos de este tipo.
La Casa Encendida de Madrid y la sala Apolo en Barcelona son dos de los pocos espacios que incluyen este tipo de propuestas en su programación de forma regular. Inaugurado hace un año aproximadamente, el segundo escenario del club Apolo ha acogido actuaciones de artistas tan destacados como el alemán Frank Bretschneider, que la semana pasada visitó la sala del Poble Sec para presentar su nuevo álbum Rhythm.Bretschneider representa la facción más experimental de esta música electrónica para los oídos. Veterano indiscutible de la vanguardia musical contemporánea, sus magníficos trabajos de sonoridades microscópicas se han editado en sellos como 12k, Raster Noton, Mille Plateaux o Underscan. En directo, la experiencia se intensificó gracias a la cualidades espaciales de su música intensa y envolvente.
También en la sala del club Apolo tienen lugar las actuaciones del ciclo Electrónims, iniciativa del sello spa. RK. Estos encuentros mensuales (programados para el último jueves de cada mes) tienen como protagonistas algunos de los artistas más interesantes de la escena electrónica internacional. Afines al estilo del sello barcelonés que organiza estos conciertos, los músicos invitados abarcan un amplio abanico de estilos que va desde la experimentación hasta las formas más melódicas del la electrónica.
Los próximos invitados a participar en el ciclo Electrónims son el dúo británico ISAN. Construida a partir de delicadas atmósferas ambientales y simplificadísimas melodías, la música que elaboran Robin Saville y Anthony Ryan es un homenaje en clave minimalista a los sonidos de la antigua era analógica. Más próxima a los sonidos de los viejos sintetizadores que a los sofisticados digitalismos de Bretschneider, la de ISAN es una música dulce y colorida, plácida y benévola. Coincidiendo con la publicación de su séptimo álbum Plans Drawn in Pencil, Saville y Ryan actuarón en la sala del club Apolo el pasado 26 de octubre, cuatro años después de su última visita al festival Sónar de Barcelona.
Aprovechando la ocasión, le preguntamos a Robin Saville sobre los problemas que entraña la puesta en escena de esta electrónica no apta para el baile: “Lo cierto es que Anthony y yo hemos tocado en todo tipo de lugares y situaciones. Si tuviera que escoger diría que uno de los mejores contextos para la música de ISAN fue la Galería Hayward de Londres, donde recientemente actuamos rodeados por las obras de Dan Flavin. Fue realmente especial. Es cierto que este tipo de música puede ser problemática sobre un escenario… El uso de visuales es una buena solución, pero a menudo distraen y pueden llegar a perjudicar a la música. Probablemente, la única solución es hacer música que sea suficientemente interesante en sí misma y que no necesite ningún tipo de estimulación adicional. En nuestro caso procuramos hacer variaciones en cada uno de nuestros conciertos, para que todo sea nuevo, tanto para nosotros como para el público”.
Texto: Arnau Horta
6 comentarios »
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Totalmente de acuerdo con Arnau, sobre todo con el final del artículo.
Hay que resolver ese probelma del desfase de la creación musical y la forma de presentarla, porque todavía está ese remanente cultural de querer ver al músico o ejecutante en vivo.
Definitivamente hay que hacer música y de la buena, lo cual ha sido un eterno problema pero agudizado en esta época de la hipercomunicación.
Hay que revisar los canales de difusión musicales, es claro que se han agotado.
saludos desde El Salvador
Comentario por manuel carcache — 31 Enero, 2007 #
interesanteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
enjoy minimal!!!!!!
Comentario por Claudiotronik — 10 Julio, 2007 #
men pero aca en colombia la electrina en algunas partes es chispun y tiene pasos muy bacanos e mueben los pies rapidos y las manos y es difcil de aprender
Comentario por carlos — 21 Julio, 2007 #
si y hay muchos q hacen eso sobre todo lo q hacen electronica en directo o live act…muchos productores enfocan la electronica visual sobre todos los de IDM (Intelligent Dance Music)
Comentario por Pol — 23 Octubre, 2007 #
He dado por casualidad con esta entrada tuya porque estoy buscando sitios donde dar a conocer mi música y estoy totalmente de acuerdo contigo.
Acabo de grabar un disco casero de música electrónica pop ambiental o algo asi, jeje…yo la defino como música imaginativa porque muchas veces la asocio a imágenes en mi cabeza.
Estoy empezando y me queda mucho por aprender y mejorar. Si quieres oir algo, pásate por http://mariacostumero.blogspot.com/
Leeré tu sitio con calma.
Comentario por Costu — 26 Abril, 2008 #
holaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!1
me encanta la musica electronica ase poco que me gusta pero haora me encantaaaaa!!!!!!!!!!
jajajajajaja!!!!
Comentario por melani!! — 20 Junio, 2008 #