Magda “Plastikwoman”

22 de Agosto, 2006 a las 3:50 pm | En Artículos | 2 Comentarios

Un día Richie Hawtin se la llevó de gira para ser su DJ de warm up y desde entonces Magda ha sabido crecer y mejorar a la sombra del hombre del flequillo hasta el punto en que, hoy, se le nombra como la reina del minimal. Podrán ponérsele pegas a esta categoría, pero por el momento su primer disco de sesión, “She’s a dancing machine”, muestra a una mujer ambiciosa que devora con hambre canina ese techno que suena como una docena de canicas cayendo sobre un piso de azulejos. She’s a star.

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Magdalena Chojnacka parece una mujer con energía infinita que disfruta de su trabajo. Es domingo por la noche, acaba de llegar a Barcelona desde Japón después de haberse chupado más de quince horas de vuelo y asegura no arrastrar cansancio. “Es extraño, porque no he dormido apenas en el avión”, cuenta. Desde hace tres años, las cosas le están yendo bien y muy rápido, y esta hija de padres polacos trasladada a Detroit cuando ni siquiera contaba diez años representa el último eslabón de la conexión entre el techno de la Ciudad del Motor y sus vecinos canadienses. Dicen que Magda empezó a pensar de otra forma el día en que escuchó por primera vez el “Spastik” de Plastikman, y a partir de entonces comenzó su transformación en Plastikwoman: primero, conociendo a su ídolo, más tarde trabando amistad con él, y finalmente recibiendo la alternativa para pinchar fuera del circuito de Detroit como mujer de confianza en la apertura de las sesiones de la gira de “DE9: Closer to the edit”.

En tres años, sin embargo, Magda lo ha hecho todo. Ha consolidado su alianza artística con los otros dos hombres de confianza de Hawtin en el sello M_nus, Marc Houle y Troy Pierce; juntos forman el trío Run Stop Restore. Ha comenzado a producir y remezclar con los excelentes resultados que se pueden comprobar en su maxi “Stop” (M_nus, 05) y especialmente en ese monstruo booty que es “48 hour crack in your bass”. Ha pasado de ser la chica de warm up a una estrella mundial del circuito minimal y a ganarse las alubias sin tener que contar con el patrocinio de Richie Hawtin a todas horas, y ahora ya tiene hasta disco. De cero a cien en menos de diez segundos. “Cuando echo la vista atrás y pienso en aquellos días en los que pinchaba por todo el planeta con Rich me entra mucha nostalgia”, cuenta una Magda a la que le se le nota que disfruta hablando. “Él me sacó de Detroit, me apadrinó, me llevó a Europa y me obligó a enfrentarme a situaciones insperadas que me hicieron crecer como artista. Yo era muy inocente y pensaba que pinchar delante del público consistía sólo en sacar mis maravillosos discos comprados en Detroit que nadie más tenía y ponerlos. ¡Qué chasco cuando comprobé que no siempre funcionaba! Estuve tentada más de una vez en dejarlo todo, porque resultaba traumático. ¡Yo quería pinchar mis discos de techno a 60 bpms y no podía! (risas). Pero todo eso te obliga a mejorar, y por suerte el público ha cambiado y ahora todo es más fácil”.

El crecimiento de Magda va en paralelo a la popularización mundial del minimal a la manera centroeuropea como el sonido dominante en clubland. Lo que hace tres años parecía cosa de marcianos -música por la que ella apostaba y por la que se ganó sonoras pitadas e inciertas acusaciones de ‘enchufada’ (para que conste, no es la novia de Hawtin ni lo ha sido)-, hoy le mantiene arriba como una de las futuras estrellas del sonido psicodélico del techno. “Tenía que ocurrir”, afirma con convicción. “En los dos últimos años esta música ha sido tan especial que cada vez que la escuchaba sentía lo mismo que cuando descubrí el techno por primera vez, su originalidad no podía pasarse por alto durante mucho tiempo. Con el boom de internet cada vez más gente tiene acceso a este sonido, y ha habido un relevo de DJs: antes, gente como Ricardo Villalobos o Steve Bug sólo pinchaban en sitios pequeños o en la sala 2 de los clubes; ahora pinchan en las salas grandes sin variar su estilo, y esto ha ayudado a que la música calara poco a poco en la gente”.

Su visión del nuevo techno queda plasmada en un mix que promete ser el “Transitions” del 2006: “She’s a dancing machine” es un rompecabezas de setenta piezas en el que, con la ayuda de softwares de todo tipo, desde Ableton Live a FinalScratch, Magda mezcla, recompone y reconstruye en directo sus clásicos de ayer -”quise incluir el ‘Amnesia’ de Larry Heard a toda costa porque llevaba años pinchándolo”- y sobre todo mucho material actual afín al sonido ‘clink-clink’ que se vincula a sellos como M_nus, Perlon, Minimise o Musik Krause, todo condensado en una sopa digital de simpar espesura. “¡Está todo hecho a mano, al estilo de Jeff Mills, sesenta discos por hora! (risas). No, por supuesto que no se puede hacer algo así sólo con vinilo. Cuando comienzas a trabajar con herramientas como Ableton Live es muy difícil que quieras volver a pinchar sólo discos, para mí una sesión sólo con quince temas me parece aburrida, no significa un reto divertido. A veces puede ser divertido pinchar con vinilo, pero casi siempre pienso que si no tengo mis efectos es como si me hubiera quedado sin mis juguetes”.

Sobre “She’s a dancing machine” añade: “Llevaba trabajando en la idea de un CDmix desde hacía dos años; al principio se trataba de un proyecto sólo con material de M_nus que me había pedido Rich, pero perdí todo el trabajo previo por problemas con el ordenador y entonces pensé que era el momento de pensar en otro tipo de disco. No pienses que ‘DE9: Transitions’ ha sido la gran influencia para ‘She’s a dancing machine’: la idea ya la tenía de antes. Mi gran inspiración quizá fuera ‘Closer’, de Plastikman, ese disco nos enseñó nuevas ideas a todos. Entonces, me planteé la sesión como una forma de unificar mi pasado, con un material más funk y bleep y ritmos electro, con el material más nuevo del techno y el house, una especie de resumen de estos últimos años alucinantes de minimal”. También es una tarjeta de presentación perfecta de lo que son su trabajo y sus conexiones. El tracklist abunda en títulos de sus compañeros Marc Houle y Troy Pierce y también de otros productores afines a la escuela M_nus como Gaiser, Ryan Crosson, Tractile, Niederflur o Bruno Prosato; la mezcla es intrincada y en perpetuo movimiento hasta el punto de que es imposible diferenciar dónde acaba y empieza cada tema, esa sensación desorientada que toda esta nueva generación de DJs y productores ha adquirido gracias a la localización del entorno y la hora ideal para este tipo de sonido. Lo han adivinado: los afters.

“Ni primera hora ni la mejor hora de la noche. Lo que me gusta en pinchar en afters. ¡Me encaaaantan los afters!”. Se le ilumina una sonrisa en la cara. “Es el mejor momento para pinchar cierto material, porque a esa hora, bueno, ya sabes, la gente está como en otra parte y no exigen ningún sonido en concreto, y te los puedes llevar a donde tú quieras. No necesitas pinchar duro, sólo tienes que ser seductora y darles esas horas de felicidad que todos buscamos. Yo en según qué afters hasta pincho sentada mientras la gente baila, para nosotros es un nuevo feeling. Y la gente se lo pasa bien. Es en determinados entornos donde la gente adquiere sus experiencias más memorables, así que de verdad pienso que hay una relación entre el nuevo techno y el cambio de hábitos en los horarios. Los mejores afters están en Suiza, especialmente en Zurich, y es de Suiza de donde vienen la mayoría de los discos que pinchamos ahora. La conexión está muy clara. Lo importante ahora es que esta estética de los afters se está llevando a los clubes, y con ello la escena avanza”.

Lo que dijo Galileo: puede parecer que el minimal está ahora en cierta fase de estancamiento creativo, y sin embargo se mueve.

Texto: Javier Blánquez (Para Go-Mag)

 

2 comentarios »

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  1. Pues a mi eto me suena un poco auto bombo/ publicidad, olvidandose de las verdaderas joyas todavia por descubrir como Miskate, Violett o Sharon Shael, pero claro ninguna de estas funciona a la sombra de hawtin, cosa q en cierto sentido es de agradecer. Ya q en numerosas ocasiones el minimal pierde su sentido mas extricto y acaba siendo technazo de cuarta y mitad.

    comentario por wego — 22 Agosto, 2006 #

  2. [...] Un artículo que salió en la revista go-Mag, pero que rescata Sufmart. [...]

    Pingback por glowMain :: música + electrónica + latinoamérica + en español » Magda: plastikwoman — 1 Octubre, 2006 #

 

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